lunes, 24 de noviembre de 2014

Capítulo 2- Un nuevo camino (parte 5)

Aquel edificio olía como un lugar de oficinas. Podía captar casi la imagen de los paneles grises de pladur en la pared gracias al aroma de madera, en ocasiones moteado por algún aftershave o perfume cada vez que se cruzaban con alguien por los pasillos. Hyun Joong la llevaba sujeta del brazo para guiarla en el camino mientras, a juzgar por el sonido de sus pasos, Yoochun caminaba frente a ellos.




¿Cuánto tiempo llevaba con los ojos vendados? No podía calcularlo con seguridad, pero bastante. Después de que le cubrieran los ojos habían pasado un buen rato en el coche, y aunque pensaba que aquello cambiaría cuando llegaran al lugar, lo cierto es que no había sido así. “Es por precaución” le había dicho Yoochun “por si te preguntan que no puedas recordar nada que pueda darles alguna pista”.

¿Donde demonios se había metido?. 

Y no se refería solo al sitio sino también a la situación. Había pasado de estar encerrada en una cárcel de oro a meterse en serios problemas. ¿Por qué si no tendría que tener tanto cuidado esa gente?.

-Ya hemos llegado.... espera, deja que te quite eso- susurró Hyun Joong, que más que amable parecía estar correcto, quizás por la situación.

En el momento en que la venda cayó de sus ojos pudo verlo todo perfectamente. Se trataba de una sala de reuniones en las que no había ninguna ventana, sino que estaba iluminada por unas luces pálidas en el techo y la pantalla de un productor en una de las paredes lisas. La mesa era negra como las sillas. Era un sitio sobrio y frio, tan frio que ella se sintió incómoda al momento.



-Siéntate, esto nos llevará un rato- indicó Yoochun, que sí parecía más preocupado porque ella se sintiera bien, o al menos más cómoda de lo que estaba.

Mizuki le hizo caso y terminó tomando asiento en uno de los laterales de la mesa mientras ambos, uno a cada lado casi como si fueran guardaespaldas, permanecían sentados. Sin embargo la situación no quedó así demasiado tiempo, pues no tardaron en entrar dos hombres, uno bastante joven y el otro más adulto. Yoochun y Hyun Joong hicieron una reverencia rápidamente, y Mizuki no tardó en repetirlo aun sin saber delante de quienes estaba.

-Buenos días- dijo el más mayor- mi nombre es Chae Seung Won, él es Lee Jun Ki...y vamos a intentar responder a toda duda que tengas. Podéis sentaros.

Mizuki estaba cada vez más asombrada y tomó asiento sobre todo porque la situación comenzaba a marearla seriamente. El resto se sentaron también, y ella se quedó entre 

-Se que esto te puede resultar difícil de entender. La razón por la que todo esto ha ocurrido hoy, por la que has visto a estos chicos haciendo cosas extrañas, y por la que estas aqui... Es que somos miembros de una agencia secreta del gobierno llamada Agencia H.

Aquello es lo que menos se esperaba oir en ese momento. ¿Qué coño era eso? ¿Una peli de James Bond o una broma?.  Incluso pensó que podía ser una mentira para conseguir algo de ella hasta que Seung Won, después de decir aquello último, deslizó sobre la mesa su identificación, donde figuraba el sello del gobierno y toda la información de el, además de su foto.

El hombre la miró curioso y serio a la par. Sabía mucho de esa niña, pero no la imaginaba tan diferente al resto de su familia. Desde luego se parecía más a su madre, algo que sin duda alguna era de agradecer. Por un momento se arrepintió de haberle dicho aquello de forma tan insensible, pero al mismo tiempo sabía que aquello debía ser así. Era como aquello que siempre le decía a los chicos: “La primera regla de este trabajo es no dejar que vuestros sentimientos interfieran”.

-Entonces... ¿Puedes explicarme por qué estoy aqui?

El hombre y Lee Jun Ki  intercambiaron una mirada y en esta ocasión fue el segundo quien hablo. Ambos sabían que ese tema era más delicado que el anterior.

-Es por tu familia... -y espero unos segundos a que la chica asimilara esas simples palabras  antes de continuar hablando- tu padre está metido en negocios sucios desde hace mucho tiempo... aqui, y en Japón.








Mizuki no podía decir que aquello le sorprendiera. Claro que no hablaban con ella ese tipo de cosas, pero siempre había imaginado que su familia y el ambiente en el que vivía no era del todo normal... claro que no se imaginaba que fuera hasta el extremo de que el gobierno se viera obligado a  intervenir.

-¿Qué tipo de negocios? -preguntó finalmente con una firmeza que asombró a todos cuantos se encontraban allí presentes.

-Para empezar la empresa de música es una tapadera para blanquear dinero, de tu padre y de otros inversionistas... pero también tiene relación con la yakuza japonesa... y por esa parte hay crímenes más importantes.

Aquello sí fue un shock. No se lo esperaba. Sabía lo que era la yakuza. ¿Quien que hubiera vivido en Japón no lo sabía? En realidad era una de las organizaciones más temidas en todo el mundo... delincuentes...asesinos. ¿Y ella formaba parte de aquello?. No, ella no... por suerte siempre la habían mantenido, junto a su hermano pequeño, alejada de esas cosas. Y era cierto... no se podía sentir más aparte, menos de la familia Takamura... un apellido que en ese momento le daba asco.

-Entonces lo que ha pasado en el parking... ¿tiene algo que ver con mi familia?.

Y lo primero que pudo pensar es que quizás Hyun Joong tenía razón y Woo Bin la había dejado sola para que se encargaran de ella aquellos hombres, pero...¿Aquello tenía sentido? Tampoco veía tanta maldad en Woo Bin, pero si estaba en la organización... todo era demasiado difícil.

-Seguramente. No sabemos quien ha sido, pero algo así.... no pasa porque si. No debes preocuparte demasiado, hay gente dentro de la empresa velando por ti, y por quienes no tienen nada que ver con el asunto.

Y en efecto ese parecía ser el papel de Hyun Joong y Yoochun, a quienes vio con nuevos ojos después de descubrir que se estaban arriesgando por gente que, en el fondo, no tenía por qué importarlos...como ella misma.

-Gracias... -susurró hacia ellos, pero en general hacia todos los que se encontraban en aquella sala- si estoy aqui... no es sólo por esto...¿Verdad?

Fue Hyun Joong en ese momento quien dejó escapar un largo suspiro, aunque ninguna palabra le acompañó. Jun Ki por su parte no puedo evitar sonreír ante lo directa que era aquella niña, amén de lo inteligente que le resultaba. Le recordaba a su hermana.

-No... Sabemos que no te llevas bien con tu familia y nos gustaría que nos ayudaras. Hay determinada información que solo se mueve dentro de tu casa, a la que nosotros no podemos acceder... y para parar esto, es de vital importancia. Por supuesto no nos referimos a que espies ni nada por el estilo, simplemente... bueno, que nos comuniques si escuchas algo.

No le pedían que hiciera de espía pero aquello era igual de peligroso. Primero...¿Como se libraría de Woo Bin para eso? Y después... ¿Estaba segura de querer traicionar a su familia?. Porque eran su familia después de todo: sangre de su sangre.

-¿Puedo pensármelo? -Preguntó al fin- No voy a decir nada de vosotros, os lo prometo... pero todo esto... es muy fuerte para mi.... no me lo esperaba y no estoy segura de que pueda ayudaros....

-Esperaremos- interrumpió de nuevo Hyun Joong haciendo que el resto de presentes de presentes fijaran su mirada en él- siempre y cuando no digas nada... debes de entender que de hacerlo nos metereas a todos en problemas muy serios.

-Lo prometo -repitió ella.

Y para Mizuki una promesa era muy importante: su madre y su abuela le habían enseñado que debía respetarlas, y sobre todo que no debería hacerlas a la ligera. Pero eso no era todo, sino que comprendía que no podía ni debía dañar de modo alguno a aquellas personas que solo pretendían hacer el bien.

-Entonces Hyun Joong y Yoochun te llevarán a casa, solo espera un momento fuera....¿Quieres?.

Asintió sin decir nada más y salió fuera donde le estaba esperando la que parecía ser una recepcionista, que le condujo a un saloncito en mitad del pasillo que parecía hacer las veces de sala de espera.

Dentro, el ambiente se caldeó según la chica cerró la puerta tras de ella.

-¿No has pensado que el aceptar algo así debía hacerlo tu superior antes que tu? -preguntó Seung Won.

-Lo siento... Pero no creo que debamos presionarla. Acaban de intentar matarla, acaba de saber todo lo de su familia y la hemos pedido que se meta en un riesgo muy grande que puede que conlleve su muerte, o que se entere de cosas como quién mató a su abuela y a su madre. Lo siento... pero no voy a presionar a una niña de 18 años para algo así.

No era normal que Hyun Joong contestara así a sus superiores, pero aunque no soliera expresarlo tenía unos principios muy férreos que jamás se permitía pasar por alto. Llevaba mucho tiempo infiltrado en aquel mundo como para darse cuenta de cómo funcionaban las cosas y saber por lo que Mizuki había pasado. No estaba de acuerdo con utilizarla de aquella forma, pero al mismo tiempo sabía que para que la chica estuviera del todo segura, debía saber lo que estaba pasando... y de todos modos el transcurso de los acontecimientos había llevado a aquel desenlace que nadie se esperaba.

-¿Y de quien es la culpa? -preguntó el jefe recostándose hacia atrás en la silla mientras se mesaba la perilla- Las últimas intervenciones que hemos tenido han sido deplorables, y hoy no era para nada necesario revelar vuestra identidad. Habéis sido vosotros quien lo habeis hecho, descuidando las situación, la misión de años y también a ella.

Jun Ki, quien solía dar la cara por ellos, no tardó demasiado en contestar a aquello, indignado.

-Las operaciones han salido asi por cosas que no podemos controlar señor. Los hemos menospreciado, los altos cargos y no ellos que cumplen órdenes. Puede que no hayan actuado con toda la corrección necesaria, pero no podemos negar que ellos son más de lo que esperábamos.

-¿Son más de lo que esperábamos? -preguntó Seung Won mirándole- Está bien. Me preocupaba hacer esto pero acaba de darme la razón para ello - y seguidamente se inclinó sobre la mesa presionando uno de los botones del intercomunicador que había sobre ella- Haga pasar a la señorita Jakov.

La expresión de Jun Ki se congeló tan pronto como escuchó aquel apellido, aunque fueron tan solo unos segundos y, para cuando la mujer rubia a la que habían llamado entró en la habitación, aparentaba estar totalmente tranquilo. Pero no lo estaba... Ella era la última persona a la que esperaba ver allí.




-Os presento a la señorita Natasha Jakov. El señor Jun Ki ya la conoce según recuerdo. Para el resto.... Es el contacto que la CIA, desde el NCS, ha enviado a Corea para ayudar con el tema que estamos tratando y ya que esto llega a tocar las narices incluso a la Casa Blanca. Sobra decir que formará parte de la toma de decisiones en cuanto a la operación se refiere, y se infiltrará también en la empresa como letrista. ¿Hay algún problema con ello?

Jun Ki lo tenía... claro que lo tenía. Sus ojos se cruzaron con los de la mujer que siquiera hizo gesto de reconocerlo... pero era imposible que no se acordara de el. ¿Cuantos años habían pasado?¿Diez? Y pese a todo la suya no era una relación que se olvidara facilmente.

-No hay ningún problema- contestó finalmente.

¿De qué serviría decir que ni él, ni sus chicos ni sus compañeros necesitaban una niñera?. La decisión estaba tomada y habría que cargar con las consecuencias de la misma.

-Me alegro, porque esta orden viene dada desde arriba- dijo Seung Won cerrando la carpeta que estaba sobre la mesa.

Aquello no era de extrañar.Kwon Hae Hyo,  el director de la agencia, el jefe supremo de todos ellos... siempre se había llevado bien con ellos. Cuando los tres se conocieron el era tan solo jefe de operaciones y ellos poco más que unos aprendices en la frontera con Corea del Norte, en unos tiempos muy difíciles. Siempre había tomado partido por ella.

-También yo me alegro de trabajar con vosotros- contestó la mujer en perfecto coreano y haciendo una reverencia ante todos- espero que nos llevemos bien.

Sus palabras eran amables y sin embargo en su voz faltaba cualquier tipo de calidez como para creerse eso. Algunos dirían que esto se debía a sus orígenes rusos, pero Jun Ki sabía perfectamente que no se trataba sólo de eso.

-Será mejor que llevemos a esa chica a su casa cuanto antes- dijo Jun Ki poniéndose en pie, animando a Hyun Joong y a Yoochun a hacer lo mismo, y despidiéndose de su superior con una reverencia. Tenía prisa por salir de allí.

Nadie dijo nada; no dio tiempo. Ya en el pasillo el hombre colocó las manos sobre el cinturón, haciéndose la chaqueta del traje a un lado y dejando que sobre la fina camisa blanca se notara su respiración ligeramente más fuerte que de costumbre.

-¿Todo bien hyung? -preguntó Yoochun.

-Perfectamente -contestó mientras comenzaba a caminar flanqueado por ambos en dirección hacia donde se encontraba la chica- Escuchadme. Tenéis que devolver a la chica a su casa como si no hubiera pasado nada, y ya se que será un trabajo extremadamente difícil, pero es mejor que no os vean llegando con ella. Acercarla hasta una distancia prudencial y después que regrese andando, pero seguidla con el coche para confirmar que no pasa nada. Mejor que sea en un parque donde no se os pueda vigilar con cámaras de seguridad.

Yoochun y Hyun Joong intercambiaron una mirada porque sabían que aquello era prácticamente imposible... y que obligaría a mentir a una chica a la que se le notaba absolutamente todo en el rostro, igual que ahora, cuando sentaba en una de esas sillas parecía más perdida de lo que había estado nunca.





















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