Mizuki empezaba a creer que no había sido parada nada buena idea el aparecer en aquel edificio. Las inseguridades que se habían gestado con el paso del tiempo gracias en gran parte a su familia se había convertido en miedo. Y por otra parte estaba aquel temperamento fuerte que le llamaba a no aceptar las normas establecidas, aquel que según su madrastra había heredado de su madre... y que poco a poco se había reprimido con el tiempo.
Y. ¿Qué demonios? Si la habían llevado allí no era precisamente porque quería que empezara a encargarse de esas cosas. Claro que cantar no era en el plan, pero si le preguntaban algo siempre podía decir que lo estaba haciendo por conocer mejor a los profesores y a los alumnos... si no... una riña más de esas a las que ya estaba tan acostumbrada no sería demasiado grave.