El informe de lo ocurrido en aquel velatorio golpeó con fuerza la mesa del coordinador de operaciones cuando este le dejó caer. Sentado al otro lado de la misma, vestido de traje y con los puños apretados con fuerza sobre la mesa, lo único que daba más miedo que la clarísima imagen de sus músculos completamente tensados bajo la ropa era su mirada.
-Esta misión ha sido un claro despropósito -dejó escapar en un tono tranquilo que solo denotaba la calma antes de la tormenta- no sólo no habéis conseguido la información que se os ha pedido sino que habéis puesto en peligro vuestra verdadera identidad y por lo tanto el aparato que llevamos años protegiendo.
Cha Seung Won estaba cansado de tratar con aquel tipo de hombres, jóvenes que parecían tener más ansias de gloria que de saber hacer las cosas bien. “Los mejores de la Agencia H” pensó para sí sin poder evitar un bufido que todos escucharon... Si aquellos eran los mejores el jamás lograría hacer bien su trabajo.
-¿Es que no tenéis nada que decir? -les preguntó alzando una ceja y mirándoles uno a uno- y va por todos. Si un alumno fracasa es su profesor quien debe hacerse cargo.
Yoochun, Jaejoong, Hyun Joong... todos estaban en pie frente a aquella mesa, incluso Jun Ki y Sung Joon permanecían a un lado. Si, aquello era para todos y cada uno de los presentes. Todos sabían lo que se arriesgaban en aquella operación, todo lo que habían perdido y, lo que es peor, todo lo que podían perder.
-Por ser objetivos esto no ha sido enteramente culpa de ellos. No estábamos bien informados de quienes estarían allí, de la cantidad de hombres... siquiera sabíamos de la presencia de aquel hacker en la red, y casi todo fue culpa suya.
Cuando Hye Young, quien era la encargada de la captación y formación de agentes y el punto débil de Seung Won habló...todos se relajaron ligeramente. Aquella mujer, aunque dura cuando debía serlo, era seguramente la razón de que el jefe no les hubiera despedido hacía tiempo. Los dos eran completamente distintos, pero el talante calmado de ella compensaba la fogosidad del hombre.
-A pesar de todo hemos conseguido una imagen antes de perder la conexión- añadió Sung Joon con la tranquilidad que solo tenían los que estaban lo suficientemente locos o seguros de sí mismos como para meterse en la boca del tigre.
No tardó nada en conectar un dispositivo USB al ordenador de la sala y proyectar dicha imagen sobre la pared blanca del fondo. Y allí estaba de nuevo... el extraño japonés de ojos claros.
-He colocado los filtros pertinentes a la imagen para que se vea mejor. En la reunión no se habló nada más que una conversación entre este hombre y Takamura. Luego todo se vino abajo, pero pudimos ver como todos los miembros abandonaban el velatorio, con lo cual la reunión tendrá que volver a celebrarse en otro momento y otro lugar.
-Una segunda reunión que por desgracia estará mucho más vigilada que esta primera- añadió Jun Ki antes de que su jefe lo silenciara con una mano.
Seung Won se había puesto en pie y observaba aquella imagen con curiosidad, casi como si no pudiera creérselo y al mismo tiempo en sus ojos brillaba una expresión muy similar a la de un niño cuando encuentra un juguete que lleva mucho tiempo buscando y que pensó que sus padres nunca le comprarían.
-Ese hombre es Tenkai, a quien llaman “el Shogun de la Yakuza”, por ser el líder más importante de Japón. La importancia de su clan viene desde tiempo atrás, pero se afianzó cuando ayudó al gobierno japonés a ocupar Shangai en los años 30 y disputar su posesión a los chinos... después de esto su familia se cruzó con el gobierno. Es prácticamente un intocable, porque nunca se ha podido demostrar su relación con la mafia aunque se sabe de sobra que pertenece a ella.
Aquello llenó la sala de emociones enfrentadas de todos cuantos estaban presentes. Por un lado por supuesto era una gran presa, pero por otro parecía ser prácticamente intocable y en todo caso suscitaba una gran cantidad de preguntas.
-¿Qué hacía allí? Si su territorio está en Japón no debería importarle demasiado lo que haga la Kkangpae..¿No es así? -preguntó Jaejoong de pronto.
-Es una buena pregunta... que puede tener un millón de respuestas diferentes. En cualquier caso tendremos que ponernos en contacto con Japón... y quizás también con los de crimen organizado de Estados Unidos y Rusia, por ser los dos focos más grandes con los que se relacionan estas sociedades.
Aquellas eran órdenes del jefe que Jun Ki no tardó demasiado en apuntar, pues sería el encargado de pasárselas a las distintas personas.
-Mientras tanto... hay que vigilar a ese hombre tendréis que acercaros a la familia de Takamura todo lo que os sea posible.
Woo Bin no podía evitar ver aquello con un ojo claramente crítico. Odiaba ir de compras. El vivía en un apartamento donde apenas tenía muebles dado que realmente pasaba muy poco tiempo en el, y ahora aquella chiquilla le llevaba de un lado a otro en el Coex, que era conocido como el centro comercial más grande de Corea y seguramente uno de los más grandes del mundo... solo para decorar su despacho.
Sin embargo el hombre no podía enfadarse con ella. Había trabajado para la familia Takamura durante muchos años y en ese tiempo había visto cómo su padre y su madrastra, e incluso su hermano mayor la trataban. Esa chica acababa de perder a su abuela, que era prácticamente su propio apoyo, y se veía encerrada en una jaula de cristal donde jamás cumpliría su sueño.
Aquel era un problema porque el hombre no debería pensar así. Para el Mizuki solo debía ser alguien a quien vigilar, de quien estar seguro que no haría nada que pudiera ser un problema para la familia. Pero aquella chica tenía buen corazón, era amable y tímida, y no sabía nada del mundo... ¿Qué daño podría hacer aquel angel?
-¡Oppa! -dejó escapar ella con aquel tono de estar tomándole el pelo que tan poca gracia le hacía y unas cortinas de rilakkuma en las manos- ¿Qué te parecen estas?.
-Es broma, es que parecías en otro mundo.
-¿Has terminado ya? -preguntó dejando claro que quería salir de allí cuanto antes.
-He terminado- asintió ella cambiando la expresión de su rostro a una que por alguna razón resultaba especialmente triste.
En realidad la cesta que le había tocado llevar a el estaba llena hasta arriba, y sin embargo todas eran cosas que la chica necesitaría para su trabajo... fuera cual fuera aquel. Al menos se tomaba aquello en serio. Estaba bien, necesitaría ese tipo de fuerza para enfrentarse a su familia. Pero si aquel gesto le había removido por dentro hasta hacer sentir culpable... no dio impresión de ello.
-Será mejor que nos marchemos entonces.
Los lugares con tanta gente le ponían nervioso porque no tenía modo de controlar a todo el mundo.
-¿Tienes hambre... o quieres regresar ya a casa?.
El tono de ella era desesperado. En realidad aquel día con él era la primera vez que había podido salir de su jaula para volar con cierta libertad, aunque fuera en la compañía del hombre. Por primera vez había podido ver a la gente, “infiltrarse” entre ellos como si fuera una más y no la hija de un mafioso importante o, a los ojos del resto del mundo, la hija de uno de los líderes de una de las empresas de entretenimiento más importantes de la nación,
-Podemos ir a comer algo si quieres- terminó cediendo el- pero será mejor que se trate de un sitio con poca gente.
Woo Bin alzó la mano para apartar el traje de marca que llevaba y mirar la hora. No era tarde, pero tampoco demasiado pronto... seguramente el padre no estaría de acuerdo con tenerla tanto tiempo fuera, pero si quería que la gente pensara que tenía una vida normal con ella...era lo de menos, y si quería que se fijaran en ella esas cosas eran también necesarias.
Así que caminaron hacia la salida,cargados de unas bolsas que terminaron en el coche del hombre.
-Odio este tipo de misiones....¿Es que no puede encargarse otro? Tenemos que escondernos del objetivo y de las cámaras que nos siguen... Si seguimos así la prensa va a pensar que tenemos una relación los dos, y las sasaeng nos van a destrozar la casa en venganza. Bastante tengo con encotrármelas en la cama de vez en cuando.
Hyun Joong estaba cansado y hasta las narices de esperar. Llevaban siguiendo a la “pareja” desde que salieran de la reunión con los jefes, y desde que estos habían entrado en el centro comercial lo único a lo que se habían dedicado Yoochun y el era esperar y vigilar el coche por si llegaban, todo esto cubiertos hasta arriba con gafas de sol y gorras para que no les reconocieran.
-Si ven que estamos aquí somos los únicos que tienen una excusa para seguir hablando con ellos, aunque tendría que haber venido Jaejoong, después de todo es quien ha cruzado más palabras con ella.
Yoochun era normalmente quien tenía la cabeza más fría de los tres y también más paciencia pues incluso en esa situación podía distraerse con las miles de ideas que siempre le rondaban, o componiendo (que era lo que hacía en los pocos ratos libres que tenía)
-Allí están- indicó Hyun Joong con un movimiento de cabeza al ver salir a Woo Bin con la chica.
-Señor, disculpe...- intervino un hombre vestido también de traje justo detrás de Woo Bin.
La mirada que éste le dedicó al girarse y ponerse cara a cara contra el hubiera podido congelar el mismísimo infierno. Estaban a punto de salir de allí...a punto... y esa mirada también decía que no le consentiría que retrasara aquello mucho más.
-Disculpe. Su jefe ha llamado y nos ha pedido que firme unos papeles en cuanto a... los negocios de la seguridad que tiene contratada con nosotros.
-¿Y no lo podía haber dicho cuando estábamos dentro? -preguntó haciendo rechinar los dientes un par de veces después, justo antes de mirar a Mizuki- Espérame aquí para que no cargues con eso de lado a lado, ahora vendre.
Y tras decir esto se encaminó con el hombre de nuevo al interior de la tienda dejando a la chica sola por primera vez en mucho tiempo.
A mucha gente le hubiera resultado curiosa la sensación de pánico que la invadió en aquel momento, pero en aquel oscuro aparcamiento donde apenas había coches o luz, con el frío y los pocos ruidos del goteo del agua por alguna rendija, de algún coche se veían incrementados por diez gracias al eco de un lugar practicamente vacio.
Otros hubieran dicho que aquello era un sexto sentido, sobre todo cuando un disparo encubierto por el silenciador del arma impactó en la pared justamente al lado de ella. Sintió como pasaba junto a su brazo, a la altura del hombro, creando un pequeño camino de sangre al rozar su pálida piel... y apenas se dio cuenta de más.
-¡Agáchate!¡Al suelo!- gritó una voz desde algún lugar.
Apenas le dio tiempo a reaccionar antes de que un cuerpo se lanzara contra ella y la tiarara al suelo, detrás de un coche. Forcejeó por puro instinto hasta que aquel desconocido le tomó por las muñecas con sus fuertes manos y la obligó a mirarle. ¿Desconocido? Los cojones.
-¿Hyun Joong? -preguntó completamente sorprendida.
-No te lo puedo explicar ahora, tienes que acompañarme.
-Pero...
-¡No hay tiempo!- le gritó el hombre mientras señalaba el agujero de bala que había en la pared- alguien ha intentado matarte, y si no fuera por nosotros seguramente lo hubiera conseguido. Tienes que acompañarme.
Aquella repetición de lo mismo hizo que ella saliera de su ensimismamiento mientras Hyun Joong sacaba el arma que llevaba oculta en la cintura del pantalón por detrás, bajo la chaqueta. Su mano descendió hasta tomar la de la joven.
-Anda agachada detrás de los coches. ¿Ves aquel Hyundai negro? Ve hacia el y entra, pase lo que pase... entra.
¿Pase lo que pase?¿Qué significaba aquello?. Pero Hyun Joong ya se había puesto en marcha y, ligeramente agachado, caminaba por detrás de los coches hasta llegar al que le había indicado a la chiquilla, y al llegar, prácticamente la empujó a la parte de atrás.
-Túmbate en el asiento- dijo antes de cerrar la puerta de golpe y subirse en el asiento del conductor para poner el motor en marcha.
-¿Y Yoochun? -preguntó ella aterrada al ver como este se ponía en marcha alejándose de donde el mencionado y el desconocido seguían su pelea.
-Luego.
Hyun Joong conducía a toda velocidad, y parecía dársele bastante bien, con lo que no tardaron demasiado en salir de aquel aparcamiento y perderse por las calles secundarias de la ciudad, aquellas que eran mucho más pequeñas y por lo tanto donde les encontrarían más difícilmente. Hyun Joong paró el motor llegado un momento y colocó la mano encima del volante.
-¿Vas a explicarme qué demonios está pasando? -preguntó ella levantándose y mirándole fijamente a través del retrovisor.
-Han intentado matarte, te hemos salvado...¿qué más quieres saber?.
-¡¿Quién sois?!- preguntó Mizuki casi desquiciada- Y por que vas con una pistola por el mundo, por que Yoochun sabe pelearse asi... si es que ese es su verdadero nombre, y sobre todo que voy a decirle a mi guardaespaldas cuando se de cuenta de que he desaparecido.
-¿Tu guardaespaldas? -preguntó Hyun Joong dejando escapar una sonrisa socarrona- piénsalo, te deja sola por primera vez en tu vida y justo en ese momento intentan matarte...¿No te parece sospechoso?
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