Mizuki empezaba a creer que no había sido parada nada buena idea el aparecer en aquel edificio. Las inseguridades que se habían gestado con el paso del tiempo gracias en gran parte a su familia se había convertido en miedo. Y por otra parte estaba aquel temperamento fuerte que le llamaba a no aceptar las normas establecidas, aquel que según su madrastra había heredado de su madre... y que poco a poco se había reprimido con el tiempo.
Y. ¿Qué demonios? Si la habían llevado allí no era precisamente porque quería que empezara a encargarse de esas cosas. Claro que cantar no era en el plan, pero si le preguntaban algo siempre podía decir que lo estaba haciendo por conocer mejor a los profesores y a los alumnos... si no... una riña más de esas a las que ya estaba tan acostumbrada no sería demasiado grave.
-Está bien... dime lo que tengo que hacer -le indicó a Min Woo.
El hombre sonrió de medio lado otorgándole a ese gesto cierto tinte de satisfación, como si se hubiera salido con la suya aunque en realidad que ella cantara o no...no debería importarle lo más mínimo.
-Colócate allí entre Luhan y Chen... son buenos chicos, no te harán nada.
-Ni que Baekhyun mordiera profesor- exclamó otro alumno desde el fondo de la clase.
-En ocasiones - contestó Min Woo sonriendo con alegría. Estaba claro que era el típico maestro que se llevaba bien con sus alumnos.
El susodicho Baekhyun no hizo nada más que arrugar el gesto de una forma que a Mizuki le pareció realmente adorable. Mientras tanto Min Woo indicaba las divisiones de la canción que interpretaría cada uno de ellos en la pizarra. No se trataba de un tema fácil, pero tampoco era excesivamente complicado.
Otro chico se puso al teclado y con la orden del profesor comenzó a interpretar la canción de una forma más que perfecta. A Mizuki le tocaba cantar primero... si Min Woo había decidido aquello a propósito desde luego se había lucido, ella estaba prácticamente aterrorizada y cantar la primera no ayudaría demasiado a solucionarlo.
Cuando las notas del piano comenzaron a sonar el corazón de ella latía con tanta fuerza que parecía querer salirse de su pecho desagarrándola desde el interior. Unos segundos y llegó el turno de ella de cantar. No tenían micrófono ni nada que ampliara su voz, pero por suerte la de ella tenía fuerza y era extremadamente dulce. Aquella interpretación se vio solo manchada por el temblor de la voz en algunos momentos y alguna que otra nota desafinada normal para una persona que no había dado lecciones de canto en ningún momento.
Después fue el turno de Luhan, de Chen y de Baekhyun. Todos ellos tenían unas voces preciosas, cada uno en su rango. Desde luego se notaba que además de poseer una gran capacidad para el canto habían pasado bastante tiempo adiestrandose pues a diferencia de ella no cometieron ni un solo error.
Cuando las voces se unieron para el estribillo sin embargo no taparon la voz de ella, y no porque la chica supiera controlarla especialmente bien,sino porque se cuidaban de no alzar demasiado el tono para cubrir el de ella.
Y con el final de la misma la chica, que había tenido en todo momento la mirada baja y fija en el suelo, alzó la misma para observar a Min Woo esperando con curiosidad la expresión que reflejaría su rostro al escucharla... para encontrarse con Ryonosuke y con su siempre fiel acompañante Jae Wook.
-¿Qué está pasando aquí?- Preguntó el primero.
Nadie respondió. Los tres chicos que estaban en pie no se movieron, pero bajaron la mirada.
-Su hermana sentía curiosidad por cómo llevamos las clases de canto.
El rostro del hombre se giró lentamente observando a la chica con curiosidad, sin hacer caso al maestro. Haciendo un movimiento muy semejante al que haría si quisiera quitarse un dolor del cuello.
-Mizuki, sal de aquí.
Aquello no era una petición sino una orden, y todos se habían dado cuenta. Los ojos de la joven se humedecieron. ¿Tenía que tratarla así delante de todo el mundo? ¿Qué estaba haciendo mal?.
-Puede que no opine lo mejor… pero creo que para saber llevar una empresa de estas características es bueno conocer a la gente, saber cómo dan clases, como preparan a nuestras futuras estrellas y desde luego conocer también a estas. Siento si te he molestado, pero no creo estar haciendo nada mal y no voy a volver atrás con ello, ha sido nuestro padre quien ha decidido que forme parte más activa de todo esto.
Aquello sacó a Ryeonosuke de sus casillas, aunque solo ella y quizás Jae Wook que lo conocían bastante bien se dieron cuenta de ello. Lo único que le delataba era un pequeño movimiento en las paletas de la nariz y una vena que se tornaba ligeramente más visible cerca del flequillo, dos cosas apenas perceptibles... y por el resto, el joven tenía un control casi perfecto de sí mismo.
En tres pasos atravesó la clase hasta donde estaba ella y la sujetó por la muñeca con fuerza, aunque la chica no expresó que la estuviera haciendo daño, también había aprendido a disimular perfectamente aquellas cosas delante de las cámaras.
-Bien, pero este no es lugar para hablar de eso. Vámonos.
Y sin decir más tiró de ella para sacarla de allí, a lo que ella no pudo decir absolutamente nada porque no quería montar una escena allí, aquello no sería bueno para ninguno de los dos.. pero sobre todo para su hermano. Fue Jae Wook quien se ocupó de cerrar la puerta del aula después de indicar a los chicos y el profesor que siguieran con su clase.
Woo Bin mientras tanto observaba la escena con una ceja alzada en una clara señal de disgusto. Había observando cantar a aquella chiquilla que tenía a su cargo y estaba clarísimo que tenía unas muy buenas dotes para aquello. Se había dado cuenta de cómo su cuerpo se movía con la música, de cómo cerraba los ojos para sentirla, de cómo la vivía... ¿Tan horrible era que deseara vivir de eso? Sin embargo él sabía muy bien cómo eran las cosas en aquella familia.
Jung Min arrastró a la chica hasta su despacho que se encontraba una planta por encima, junto al resto de oficinas. Allí la soltó y una vez hubieron llegado los otros dos hombres la soltó con fuerza.
-¡¿Te has vuelto loca?!¡¿Cómo te atreves a llevarme la contraria delante de mis empleados?!
Aquello sonó como una bofetada, y seguramente la hubiera recibido de estar solos...pero no fue el caso. Quizás por temer eso precisamente Woo Bin se adelantó.
-Lo siento Jefe, pero no puedo conseguirle que trate así a su hermana. Fue el jefe Kazuo quien la pidió que hiciera lo que está haciendo ahora... y a mi que la protegiera en este proceso -Woo Bin hizo una pausa antes de seguir hablando y se colocó entre los dos hermanos- de cualquiera.
Ryonosuke suspiró. Aquello era un fastidio. ELLA era un fastidio. Por mucho tiempo había aguantado todas y cada una de las normas de esa familia, había estudiado, dejado su vida de largo para que ella... la causa de que su madre hubiera muerto, le estaba causando problemas.
-¿Es que ahora cantar es útil para la empresa o la familia? -preguntó después de pasarse la lengua con rapidez por el labio inferior- Las únicas cabareteras que nos son útiles son las que trabajan en los bares.
Aquella ceja de WooBin que se alzaba cuando no le gustaba o no entendía algo se alzó más aún, porque no le gustaba el comportamiento de el y no entendía como podía comportarse de forma tan....rastrera.
-Ella sabrá lo que es útil o no, la próxima vez debería preguntarle por qué hace algo antes de faltarle al respeto delante de.... ¿Cómo dijo?¿Sus empleados?.
A WooBin no le temblaba la voz al decir aquello, al contrario, incluso dejó que las palabras fueran arrastradas ligeramente por el acento de su lugar de nacimiento.
Por unos instantes su mirada se cruzó con la de Ryonosuke. Las dos tenían intensidad, las dos dejaban claro que de haber podido hubieran terminado con el otro en ese mismo momento.
-¿Y qué harás?¿Correrás a decírselo a mi padre?
Los labios de WooBin dejaron escapar un “aaaaaaish” bastante claro. Metió las manos en los bolsillos del pantalón de traje que llevaba y se acercó a él, cara a cara, lo suficiente como para susurrarle al oído sin que Mizuki escuchara nada.
-Tu padre me ha dejado claro que puedo tomar mis propias decisiones sobre cómo atajar los problemas de tu hermana, y creeme... prefiero tratar esos problemas directamente que llorarle a nadie...así que ten cuidado, no es a una niña de 18 años a lo que te enfrentas ahora -en esa posición volvió a alzar los ojos castaños para mirarle- pero puedes irle a llorar tu si quieres, y entonces se dará cuenta que su primogénito, el heredero de todo el imperio y el clan Takamura, siquiera puede arreglar un problema como este sin su ayuda.
Aquellas palabras habían sido claras e hirientes, pero no por eso dejaba de ser la realidad, y es que en ese momento Ryonosuke estaba pillado como quien dice por los huevos. El retroceder era pedir ayuda a su padre y perder la confianza de éste, el enfrentarse a WooBin incumplir el deseo de Kazuo. Pero mientras tanto...¿Qué haría? ¿Dejaría que su hermana le quitara terreno en la empresa?.
Woo Bin se alejó tras decir aquello dándole unos instantes para que respondiera mientras Mizuki observaba la situación sin entender nada de lo que estaba ocurriendo.
-La próxima vez que la vea cantar... no me contendré de decírselo a nuestro padre. Este no es un sitio para que lo pase bien, aquí se viene a trabajar.
-Entonces dime lo que puedo hacer, en qué puedo ayudar...tengo ganas- dijo la chica dando un paso adelanto con la valentía de ver que por fin alguien la defendia.
Ryonosuke la observó durante unos instantes mientras WooBin tenía la boca semiabierta y movía la parte inferior de la mandíbula ligeramente de lado a lado, a la espera de que contestara.
-Pensaremos algo para ti -contestó- Jae Wook...acompáñalos fuera y muéstrales donde está su...despacho.
Aquel joven, tan callado como siempre, abrió la puerta y les invitó a pasar fuera. Mizuki salió de allí aprisa, casi huyendo, mientras que su “guardaespaldas” lo hacía lentamente dejando una pequeña palmada en la espalda del hombre.
El despacho de ella hacia el que los llevó Jae Wook era notablemente más pequeño y se encontraba justamente en el extremo del pasillo. Al menos tenía una ventana grande,lo cual Mizuki agradeció dado que no quería quedarse encerrada. Aparte de eso era gris, triste... pero habría tiempo para ponerle decoración.
-Podéis avisar si queréis algo- dijo Jae Wook no muy convencido antes de salir de alli y dejarlos solos.
Mizuki miró a su alrededor y suspiró.
-¿No le gusta? -preguntó WooBin- no parece del todo incómodo.
-No me llames en formal, me haces sentir vieja- volvió a repetirle ella una vez más, lo cual ya comenzaba a hacer una costumbre- es solo que es...apagado.. se parece a la forma que tiene mi madre de decorar las cosas en que si mueves cualquier cosa la casa parece desordenada.
-Puedes ponerlo a tu modo- contestó el chico encogiéndose de hombros y haciendo nuevamente un esfuerzo para no tratarla de la manera respetuosa.
-¿Puedo? -dijo ella abriendo los ojos realmente sorprendida- ¿Podríamos ir ahora a comprar algo para que esto no parezca...una cárcel?.
-Si...podemos ir ahora... tampoco hay nada que hacer por aquí hasta que no te indiquen de lo que te tienes que encargar en la empresa.
Al menos Mizuki podía disponer de una cantidad de dinero considerable, algo de lo que ya se había asegurado su madre en el testamento antes de morir, y sobre todo desde que había cumplido la mayoría de edad.
-Podemos comer algo también si quieres, te invito- añadió ella de buen humor.
Woo Bin pareció dudar antes de contestar a aquello.
-No tienes por qué invitarme a nada, tu padre me paga más que suficiente para que pueda proveerme de comida siempre y cuando no vayamos a un sitio demasiado claro.
-La comida es como agradecimiento y no puedes rechazarla aunque sea menor que tu - contestó ella de pronto más seria- ¿Crees que no me he dado cuenta de lo que has hecho? Primero me has empujado a cumplir mi sueño... o parte deéll.. cantar delante de uno de los mejores artistas y profesores del país, con unos chicos que algún día serán estrellas. Además me has defendido delante de mi hermano.
Woo Bin pensaba añadir en ese instante que todo se debía al trabajo, pero sabía que no era asi del todo por mucho que lo hubiera defendido delante de Ryonosuke.
-¿Vés como cuando te interesa apelas al trato formal?- preguntó a modo de respuesta con una sonrisa de medio lado en los labios.
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