lunes, 21 de abril de 2014

Capítulo 1- Flashes (Parte 3)

La conversación que transcurría en el interior de aquella sala era incumbencia tan solo de los que estaban allí dentro y,por tanto, los dos hombres de confianza colocados en la parte exterior de la puerta para la seguridad, no tenían ni idea de los temas que se hablaba.  Hyun Joong y Yoochun parecían sin embargo muy interesados en ella.

Mediante gestos el segundo le pasó al primero el micrófono que habían preparado para captar la conversación, pues no era tan solo necesario escucharla sino conseguir pruebas de lo que se decía en ella.




-Tened cuidado de no golpear el micrófono en ningún lado- dejó escapar Sung Joon por el pinganillo- es sensible, podría estropear toda la misión.

-¿Y no podrías fabricar cosas más resistentes?- Rezongó Jun Ki, que mantenía la mirada fija en las cámaras de seguridad que habían pinchado, esperando que la imagen de ninguno de los chicos pudiera ser captada.

La mirada que le dirigió Sung Joon fue fulminante y solo podía significar una cosa: Si no tienes cabeza para sumar dos más dos, entonces no te metas en estos asuntos:

Por suerte los chicos habían sido bien adiestrados en cuanto al tema de la tecnología y no encontraron demasiado problema en conectarlo todo y acercarlo a la ventana lo máximo posible como para escuchar. Esta se encontraba abierta tan solo unos milímetros, pero Hyun Joong empujó el cristal delicadamente con la punta de los dedos lo suficiente como para poder colar el micro entre estos.

Justo en ese momento hizo su aparición Kazuo Takamura, que vestía completamente de negro y acababa de llegar del lugar donde se estaba realizando el funeral. Tenía cara de pocos amigos, aquellas muestras de dolor por todos lados y el tener que fingir algo que no sentía le ponían histérico... pero todo tenía su lado positivo y,en aquel caso, era que había podido reunir a los jefes más importantes de las mafias coreanas y japonesas...en su territorio.

Muchos de los presentes se pusieron en pie en aquel momento y todos ellos hicieron una profunda reverencia al hombre, incluso quienes tenían más edad que el mismo. Sin embargo uno en especial no lo hizo, un hombre que se encontraba sentado en uno de los extremos de la habitación, protegido por dos guardias personales, y que si bien no era jóven en absoluto no parecía tener problema alguno por su edad. Fue a el a quien se dirigió Kazuo antes de nada.

-Muchas gracias por visitarnos, Tenkai sensei, no pensé verlo aquí- y entonces la reverencia de este fue extrema, tanto como su cuerpo podía permitirle.

Aquel hombre de extraños ojos verdosos no dijo nada de momento, simplemente sonrió de medio lado en un gesto que resultó realmente lobuno. Cuando habló su voz era hermosa y calmada, pero pese a esto las siguientes palabras, aunque atentas en apariencia, no dejaban de resultar amenazantes.



-¿Por qué no? No podía dejar de perderme el evento y no estoy tan mayor como para que alguien me reemplace -durante unos segundos hizo una pausa- quiero decir, para mandar a alguien en mi lugar.

Solo alguien que conociera realmente bien a Kazuo se habría dado cuenta de que aquellas palabras le habían puesto realmente nervioso, aunque sólo fuera con ver como la aleta izquierda de la nariz le temblaba casi imperceptiblemente. Sin embargo para Tenkai, quien le conocía extremadamente bien, si lo fue... y aquello fue suficiente como para hacerle sonreir.

Y de pronto se escuchó la voz de Lee Jun Ki por el pinganillo.

-No puede ser.

-¿Que pasá?- Preguntó Sung Joon apartando unos instantes la mirada de los monitores para observar a sus compañeros.

-Esa voz... creo que pertenece a Hiratsuka Tenkai- Por la expresión de Joon quedaba bastante claro que no sabía quien era el susodicho, así que no le quedó más remedio que continuar- Ha sido durante muchos años el yakuza más importante de Japón, y también fue el maestro de Kazuo. Apenas se le puede ver, no suele salir de su casa por lo que es realmente extraño que se encuentre aquí.

Con dos maniobras de Sung Joon en el teclado habían conseguido una imagen bastante clara de aquel hombre proveniente de una de las cámaras de seguridad del local. En efecto, era la persona de la que estaban hablando.

-Intenta guardar cuantas más imágenes mejor de él, las que mejor se vean... Si está aquí es por un tema gordo y no quiero que no podamos trincarlo llegado el momento por falta de pruebas- susurró Jun Ki.

-Si Kazuo está tomando tanto poder aquí y en Japón, no solo en la mafia sino con sus empresas... y a juzgar por lo que acaba de decir...- dijo Sung Joon para sí mismo más que para nadie- ¿No puede ser que crea que su alumno quiere comerle terreno?.

Yoochun y Hyun Joong intercambiaron miradas en aquel momento. Sabiendo eso era posible que aquella operación se pusiera más difícil de lo que pensaban.

Justo en ese mismo momento en el pinganillo de ambos, y también en los altavoces de la furgoneta, se escuchó un pito extremadamente alto y grande. Los chicos se vieron obligados a quitárselos de las orejas, pero fue Hyun Joong quien cometió el error más grande de todos cuando dejó escapar un claro “Joder” en voz alta.

Justo en ese momento toda la sala se giró en dirección a la ventana y, aunque los dos chicos se ocultaron rápidamente, las órdenes desde dentro no tardaron en sucederse. Uno de los hombres armados de dentro, Seung Hyun, no tardó en atravesar el cristal con un par de disparos que por suerte no acertaron a ninguno de los dos. Mientras tanto Seung Ho salía al exterior del edificio y lo bordeaba intentando llegar precisamente hasta esta zona.

-¡No más disparos! -se escuchó gritar a Kazuo desde dentro- ¿Queréis que todo el mundo se entere de lo que estamos haciendo aquí?.

Mientras tanto en el interior de la furgoneta todo se sucedía muy rápido. El pitido terminó no mucho después pero sin embargo las imágenes de las cámaras de seguridad habían desaparecido para dejar paso a un rótulo en el que aparecía un extraño símbolo compuesto por un águila con las alas abiertas colocado encima de un triángulo.

-¿Qué demonios es esto?¿Qué pasa con la imagen? -Preguntó Jun Ki.

-Han hackeado la línea- contestó Sung Joon que rápidamente se puso manos a la obra para intentar solucionar el problema.

-¿No se supone que la habías hackeado tu? -Preguntó el primero que se había puesto en pie y ahora mismo se colocaba una chaqueta de color negro y un pasamontañas.

-Si eres más feliz así, te diré que nos la han hackeado a nosotros.

-Mierda- exclamó el otro cerrando el cargador de su beretta- Voy a por ellos, avisa a la central que se preparen los refuerzos por si los necesitemos. Intenta recuperar el video para ver por donde coño nos movemos.

Dicho eso abrió la puerta de la furgoneta y se dejó caer hasta el suelo cerrando la puerta de esta y empezando a correr hasta los jardines.

Cuando aquel disparo atravesó prácticamente por completo el árbol que tenían al lado los dos chicos se dieron cuenta de que aquello era serio. Por el pinganillo, cuando al fin pudieron restablecer las conexiones, recibieron la orden de Sung Joon de salir de allí y volver a la fiesta lo más rápido posible, y que Jun Ki se encaminaba hacia el lugar para ayudarlos en todo lo que les fuera posible.

Sin embargo no tardaron demasiado en encontrarse en el jardin Seung Ho y los otros dos chicos. El primero había recibido órdenes de no usar armas de fuego, y por eso ellos se salvaron de terminar muy mal, pues el chico se los encontró de improviso después de doblar una esquina. Yoochun, acostumbrado a la rapidez por sus entrenamientos en artes marciales varias, captó un puñetazo que estaba dirigido directamente a Hyun Joong, quien se hizo a un lado dejando a su compañero, el ducho en esos asuntos, que se encargara de aquello.

El mayor problema en aquel momento era no solo el tener que huir, sino que tenían que volver a la fiesta sin un solo rasguño a la vista para que los que se encontraban allí no desconfiaran de ellos. Por suerte habían tenido a bien cubrir su rostro antes de comenzar todo aquello, y  dificilmente serían reconocidos. Los golpes en la cara eran otro tema completamente distinto, y quizás por eso Seung Ho atacaba a esa zona o lo intentaba, pero en el momento en que Hyun Joong se metió a ayudar...poco podía hacer ya.






Cuando todo parecía bajo control apareció en escena quien menos debía hacerlo, quien había sido durante mucho tiempo el entrenador del chico con el que se encontraban en este momento. Aquel hombre era conocido por  ser uno de los mejores con un arma en aquel bando, pero incluso desarmado era peligroso...e incluso mortal. Además, si el había conseguido llegar hasta allí... el resto de efectivos de los yakuza no tardarían demasiado en encontrarlos.



Por suerte la llegaba allí de aquel le valió a Seung Ho un  fuerte golpe en la cabeza por parte de Yoochun que terminó dejándolo insconsciente en el suelo.

-No sabéis dónde os habéis metido- dijo Seung Hyun en lo que era toda una declaración de intenciones.

Si aquella era una estratagema del hombre para intentar que alguno de los dos pronunciara palabra e intentar reconocer luego su voz no funcionó, ambos se quedaron callados, pero necesitaron tan solo intercambiar una mirada para entender que tenían que ir hacia el. Y eso hicieron... Yoochun con una patada que buscaba golpear al hombre en la zona de la cintura para decentrarlo mientras Hyun Joong se acercaba por detrás intentando golpear sus piernas y hacerle así desequilibrarse... pero ese hombre no era un  cualquiera. Con un rápido movimiento se zafó de ambos y se alejó,.

Y en ese momento llegó la caballería, para unos y para otros.

Detrás de Yoochun y Hyun Joong apareció Jun Ki, pero detrás del otro hombre aparecieron al menos otros diez completamente trajeados y, también, desarmados.

-A la menor oportunidad salid de allí- dejó escapar Sun Joong por los pinganillos para evitar que el recien llegado tuviera que hablar, al menos había comprobado que el hacker no había podido entrar a esas comunicaciones... no sin un gran esfuerzo por su parte-  será mejor que marchéis hacia la zona boscosa y  tiréis todo lo que os pueda relacionar con la asociación, nosotros lo recogeremos luego... A continuación tendréis que volver dentro con cualquier excusa.

Las órdenes eran bastante claras y estaban obligados a cumplirlas. Al menos pudieron deshacerse de gran parte de aquellos yakuzas mientras su superior se encargaba del más duro de todos ellos y Seung Ho seguía en el suelo. En cuestión de unos minuitos ambos pudieron salir corriendo y los otros dos se quedaron solos.






                                  




-Confío en verla más a menudo en GK- Dejó escapar Jaejoong.

En ese tiempo, aun escuchando todo lo que estaba ocurriendo por el pinganillo,  el joven había tenido tiempo suficiente para esperar a que la hija del clan Takamura se quedara sola y acercarse a ella a hablar,primero para presentar sus condolencias, y después para entablar conversación.

A Mizuki aquello no le molestaba lo más mínimo. Pese a encontrarse en un  velatorio sabía que a su abuela no le hubiera gustado verla mal y, además de eso, era la primera vez en mucho tiempo que podía hablar con alguien que no fuera de la familia o cercano a la misma. Aún sintiéndose vigilada por la mirada de Woo Bin, que permanecía en todo momento atento a ella aún con unos metros de distancia entre ambos,

-Me temo que eso es más decisión de mi padre que mía- contestó ella mientras le servía un poco más de vino de arroz, atendiéndole como era costumbre en el país.

-No lo dudo, pero creo que a la empresa le vendría bien algo de sangre fresca... No es por despreciar a su familia... pero su madre no está al día con las nuevas tendencias y su hermano mayor...bueno...-sonrió de medio lado de aquella forma que mataba a las fans- digamos que parece de otra época también.

Mizuki bajó la mirada y sonrió de medio lado al escuchar aquello. Si el supiera que aquellas descripciones no servían tan sólo para el mundo de aquella empresa sino que gobernaban completamente su vida y la de ella. Sin embargo, por mucho que le hubiera gustado a ella, no veía la posibilidad de que la dejaran interceder en aquello... y su hermano menos que nadie.

-Quizás pueda visitar de vez en cuando las instalaciones, aunque no seguro nada más.

-Bueno, eso sería de agradecer- contestó Jaejoong sin perder la sonrisa.

Y en ese  momento el pitido... aquel molesto sonido que practicamente le perforó el tímpano. No pudo reprimir un parco gesto de dolor que por otra parte no pasó desapercibido para Woo Bin quien pese a todo no dijo nada.

-¿Se encuentra bien? -preguntó la chica con preocupación.

-Si si....-respondió el recomponiéndose lo más rápido posible-  Solo que las grabaciones, los conciertos... bueno, estoy un poco cansado, hemos tenido mucho trabajo estos días.

-Ya veo- contestó ella que era incapaz de averigurar el verdadero motivo de aquel gesto. Luego, no por resultar agradable sino por sinceridad, añadió-  Os da resultado... me encanta el grupo, y no porque sea de la empresa familiar. Algún día tendréis que firmarme unos discos.

-Oh, eso es fácil....Podemos hacer mucho más.

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